HUMOR

Niños


En una bodega llega un niño y le pregunta al bodeguero:
Señor, ¿Tiene café?
El señor le responde que sí.
El niño responde:
Entonces, deme un kilo de espaguetis.
Al otro día regresa el niño y pregunta:
¿Tiene azúcar?
El señor responde que sí.
Entonces, deme una lata de atún.
Y todos los días era el mismo cuento, venía el chico, preguntaba por una cosa y llevaba otra.
Hasta que un día el bodeguero se enojó y le dijo:
No le pienso vender más a usted ni a su familia, el niño va a su casa y le cuenta a su papá lo que el señor le dijo, y el papá todo preocupado se dirige a la bodega.
Señor, ¿Qué es lo que pasa?
Y el bodeguero le contó el caso, el papá dice:
Tiene usted toda la razón, ese hijo mío que no se compone, pero no se preocupe ahora mismo voy a la casa me quito el zapato y le doy con la correa.




Un niño le dice a su papá:
Papito, papito, mi hermanita ha prendido la computadora.
El papá le responde:
Déjala hijito, que tu hermanita juegue un ratito.
El niño le respode:
Está bien papá, pero como el fuego llegue a tu cuarto, es tu problema.



Juanito era un niño terrible, malo, malo, malo. Su mamá le dice:
O te portas bien o te encierro en el cuarto de San Alejo que ahí vive el diablo.
Juanito no se portó bien, y su mamá lo encerró en el cuarto de San Alejo, al cabo de un tiempo la mamá oye tremendo ruido en el cuarto de San Alejo, golpes, vidrios rotos...
Abre la puerta del cuarto de San Alejo y sale el diablo llorando y le dice:
Señora, dígale a Juanito que me devuelva mi tenedor.











Mientras el avión atestado está a punto de despegar, la calma es rota por un pequeño de 5 años que escoge ese momento para hacer una tremenda rabieta. No importa lo que hiciera la frustrada y avergonzada madre para calmarlo, el niño continuaba gritando furiosamente y pateaba los asientos alrededor. De pronto, desde el fondo del avión se levantó un anciano general en uniforme, con el pecho cubierto de condecoraciones, que caminó lentamente por el pasillo, llegó hasta donde estaba el niño e inclinándose suavemente le dijo algo al oído. De inmediato, el niño se tranquilizó, tomó la mano de su madre, y se abrochó su cinturón. Todos los pasajeros empezaron a aplaudir. Mientras el general regresaba
lentamente a su asiento, una de las azafatas le dijo:
Disculpe, señor, pero podría decirme qué palabras mágicas usó para callar a ese pequeño.
El viejo sonrió y dijo:
Simplemente le mostré mis condecoraciones, y le expliqué que todas esas medallas me autorizaban a tirar a un pasajero por la puerta del avión, en el momento que yo quisiera.




Una vez un niño, empezó a preparar cientos de bolsitas de Té, su papá al ver esto le pregunta:
Hijo, ¿por qué preparas tanto té?
Y el hijo le responde:
Es que papi, yo leí, "Jesús viene, prepara..té







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