HUMOR

Animales


Se encuentran dos burros parlanchines. Un burro muy alegre le dice al otro:
¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Sabes?, a mí me va súper bien, me contrató un señor de un circo, tengo buen sueldo, tarjetas de crédito, lo último en autos deportivos, soy la estrella principal del circo.
El otro le contesta muy deprimido:
A mí me va mal, me contrató un juguero y paso vendiendo jugos todo el día con dos barriles al hombro, los niños se me suben y me golpean.
Pero vos si que eres bruto, le dice el primer burro, por qué no hablas y así le demuestras que no eres cualquier burro.
¡Estás loco!, le dice el otro, qué quieres, que me ponga a gritar jugooossss, jugooooossss.




Estaba un pollito fumando marihuana y entonces, en ese instante llega otro pollito y le dice:
Pollito, ¿qué estás fumando?
Y el pollito le dice:
Pruebe.
Entonces, prueba y el otro pollito le empieza a decir:
Pollito, ¿qué siente?
No, nada.
Fume otra vez, ¿qué siente?
No, nada.
¿Qué siente?
No, nada.
La última vez, ¿qué siente? ¿qué siente?
No, nada.
¿Cómo así que nada?
Sí, ni el piquito, ni las paticas, ni las plumitas.




Llega una señora a una tienda de mascotas y le pregunta al vendedor: Señor, estoy en un dilema, ¿Qué mascota me recomienda comprar?
El señor contesta:
Le recomiendo comprar un loro, para que tenga a alguien para platicar. Y la señora le dice:
¿Me puede mostrar al loro?
Claro que sí, mire, tenemos este loro que habla, si usted le jala la pata derecha dice cosas agradables y si le jala la pata izquierda dice puras malas palabras.
Y dice la señora:
¿Y si le jalo las dos?
y el loro contesta:
¡Pues me caigo!











Un ciego está sentado en un banco tomando el sol. De repente se le acerca un perro y se le mea encima. Entonces el ciego empieza a acariciarle el lomo, y un hombre que pasa por allí le dice:
- Pero oiga ¿cómo le hace mimos a ese perro? ¿Usted se ha dado cuenta de lo que le ha hecho?
- Sí, pero es que para darle la patada primero le tengo que encontrar la cola




Una tortuguita comienza penosa y lentamente a subirse a un árbol. Después de varias horas de esfuerzo, cuando llega a la punta, se lanza al vacío y se da un feroz golpe en el suelo.
Al rato, la misma tortuguita vuelve a hacer el esfuerzo y lentamente, trepando como puede, llega de nuevo casi a la punta, se lanza y se vuelve a dar otro costalazo.
Nuevamente, testaruda, hace otro tremendo esfuerzo y después de mucho rato y muchos jadeos, va llegando a la punta del árbol cuando se resbala, se vuelve a caer, agita sus patitas y se pega nuevamente un gran golpe en el suelo.
En el mismo árbol en el extremo de una rama, había una pareja de palomas mirándola con lástima, entonces la paloma hembra le dice al palomo macho: Oye, querido, ¿No te parece que ya es tiempo que le digamos a la
tortuguita que ella es adoptada?







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