HUMOR

Animales


Un hombre llega a una cantina con unos pollitos y pide un trago para él y sus sobrinos, después de un rato el cantinero le pregunta:
¿Por qué le dice sobrinos a sus pollitos?
Y éste le reponde:
Porque en el camino me los encontré y estaban gritándome, tío, tío, tío.



En cierta ocasión, la oficina de emergencias, recibe una llamada de una persona histérica.
¡911! ¡911! ¡Rápido por favor, mándeme una ambulancia, la policía, a los soldados, es más, hasta los de emigración, pero de una vez!
Atónita, la operadora responde:
Señor, espere, cálmese, ¿cuál es su emergencia?
¡Hay un gato en la ventana! Grita la voz.
Ay señor, dice más aliviada la operadora, ¿todo este escándalo por un gato?
Sí, pero apúrese, ¡Está usted hablando con el perico!




Habían cinco tortugas que se fueron a un picnic, cuando iban a empezar a comer, notan que no habían traido el abridor de latas y sólo tenían latas de conserva, entonces una de ellas dice:
Bueno, hagamos un trato, yo iré por el abridor, pero me prometen que no van a tocar nada hasta que yo regresé, ¿Entendido?
Sí, dicen las tortugas.
Pasa un año, dos años, tres, cuatro, diez años, etc, y nada que se aparece la tortuga.
Una de ellas dice:
Yo ya no aguantó más el hambre, empecemos a ver cómo abrimos las latas. Y cuando empiezan a comer, la tortuga que estaba detrás de un árbol sale y dice:
¡Yo sabía, yo sabía que no me iban a esperar!











Había una vez un pollito tan flojo, pero tan flojo, que en vez de decir pío pío
decía pío etc.




En un zoológico dos jirafas platican y una le dice a la otra:
¿Supiste que ayer incendiaron la jaula del oso?
¿Y de quién se sospecha?
Se sospecha de la llama...







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