HUMOR

Atlantes


¿Cómo se reconoce a un atlante en un estadio?
Porque cuando hacen la ola es el único que se ahoga.




Era un atlante que fue de visita a México y vio un edificio muy grande y se puso a contar los pisos que tenía, cuando dos mexicanos se le acercan y le preguntan:
Oiga señor, ¿qué hace?
Y le contesta:
Contando los pisos de este edificio.
Entonces los hombres le dicen:
Pues, ¿no conoce usted las leyes de México?
No, le contesta, ¿por qué?
Porque una ley dice que por cada piso que cuente, debe pagar un peso. ¿Sí? pregunta el atlante.
A ver, ¿cuántos contó?, le preguntan.
No, pues, 36 pisos contesta el atlante.
Entonces son 36 pesos.
Ya se los paga y se van cada quien por su lado, después el atlante piensa, los hice pendejos, ¡conté 38!




Estaba un atlante en la fila para comprar los boletos y así poder entrar a ver la más reciente producción.
Deme dos boletos por favor, señorita, dice el atlante al llegar a la taquilla.
Aquí tiene, son doce reales, contesta la taquillera.
Gracias, contesta el atlante.
Al poco rato, la taquillera observa que el atlante regresa por otros dos boletos para la misma película.
A los cinco minutos, vuelve a comprar otros dos boletos para la misma película.
Después de unos instantes, regresa a la taquilla y pide otros dos boletos para la mismísima película, a lo que la encargada le dice:
Señor, ¡Dígame cuántos boletos va a querer de una buena vez, y se los vendo todos juntos!
Solo quiero dos, dice el atlante, pero el tipo de la entrada me los rompe cada vez que se los doy.











Era una vez, que un atlante toma un taxi en la ciudad de México. Lo para, se sube y pide que lo lleve al aeropuerto. Entonces, el taxista le dice: Oiga, yo soy muy bueno para contar chistes, el mejor.
Luego dice el atlante:
¿Así?, pues entonces demuéstremelo, cuénteme un chiste, vale.
Entonces el taxista dice:
¿Quién es el hijo de mi padre que no es mi hermano?
Y el atlante pensaba:
¿Quién es el hijo de mi padre que no es mi hermano? mmm no, no sé. El taxista dice:
¡Pues yo!
Ah, es verdad dice el atlante.
Entonces en el aeropuerto, el atlante se encuentra con otro atlante y le dice:
Oye vale, yo soy muy bueno para eso de los chistes.
Y el otro dice:
Pero vale, demuéstramelo.
¿Quién es el hijo de mi padre que no es mi hermano?
Y el otro pensaba en silencio y al final dijo:
Me rindo, no sé.
Y le responde el atlante:
Pues, el taxista mexicano que me trajo hasta aquí.




Un atlante le dice a un japonés, ¡hola! y el japonés le responde: Las doce y tleinta.







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