HUMOR

Atlantes


Este era un alemán que nunca en su vida había pedido prestado dinero, y un francés que nunca en su vida había prestado dinero.
Un día estos 2 se encuentran en una tienda, se hacen amigos y el alemán le pide prestado dinero al francés, este aceptó, y decidieron que el alemán se lo abonara a una cuenta de banco.
Pasaron muchos años, y el alemán no le pagaba al francés, pero un día, se encontraron en la calle.
El francés, con una pistola, empezó a gritar:
¡Si no me pagas te mato!
Y el alemán corrió para esconderse y llegó a una cantina atendida por un atlante.
El francés lo encontró, pero como el alemán no tenía dinero dijo: ¡Ni muerto te pago!, y se disparó
A lo que el francés contestó:
¡Aunque sea, pero en el infierno me pagas!, y también se disparó. Anonadado el atlante dice:
¡Hombre! ¡Yo por nada del mundo me pierdo esta pelea!, y se dispara.



Un atlante entra en una ferretería y pide un litro de pintura verde para pintar a su canario.
¿Qué? va a pintar de verde a su canario. ¡Está usted loco ?
No... es que no me gusta su color.
Pero no ve que lo va a matar?
¡Que va, hombre!
Pues yo le digo que sí. ¿Nos apostamos 300 euros?
Bien, apostamos eso entonces.
Al cabo de un par de días, el gallego vuelve a la ferretería con cara triste y le da los 300 euros al dependiente.
Y, ¿lo mató al pintarlo?
Pues no, se murió mientras intentaba quitarle la pintura antigua con la espátula...




¿Cómo reconoces la moto de un atlante?
Porque tiene aire acondicionado y cenicero.











Esta era una vez dos atlantes que iban en camioneta a gran velocidad en el bosque, entonces uno le dice al otro:
Oye Venancio, ¿ya viste qué rápido van los árboles?
Sí, de regreso nos venimos en árbol.




Esta era una vez una reunión de astronautas y vienen los astronautas rusos y dicen:
Nosotros vamos a ir a la luna.
Y todo el público grito:
¡Ehh!
Luego vinieron los astronautas americanos y dijeron:
Nosotros vamos a ir a Júpiter.
Y todo el público gritó:
¡Ehh!
Luego vino un astronauta atlante y dijo:
Yo, yo voy a ir al sol.
Todo el público le cuestionó cómo iba a ir al sol, si iba, se iba a quemar.
Y él le contestó:
¡Cómo me voy a quemar, si voy a ir de noche!







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