HUMOR

Exageraciones


Era una vez un señor tan rico, pero tan rico, que se lo comieron.



Había una muchacha tan flaca, tan flaca, que cuando murió y la enterraron, tuvieron que echarle embutidos al ataúd para que comieran algo los gusanos.




Un codicioso estaba hablando con Dios y le pregunta:
- Dios, ¿Cuánto es para ti mil años?
Y Dios le contesta:
- Un segundo.
- ¿Y un millón de pesos?.
Y Dios le contesta:
- Un centavo.
Entonces el codicioso le dice: ¿Me das un un centavo?.
A lo que Dios le contesta:
- Espérate un segundo.











Una mujer era tan gorda, pero tan gorda, que cuando murió la cremaron dos veces porque a la primera había quedado cruda.




Era una señora tan gorda, pero tan gorda, pero tan gorda, que cuando se caía de la cama, se caía para los dos lados.







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