"; Los mejores chistes de Locos

HUMOR

Locos


Va un señor con rumbo a una reunión de negocios muy importante. Estalla un neumático de su auto, justo frente a un manicomio. El señor toma sus herramientas y baja del auto, saluda a un loco que estaba observándolo por una ventana. El señor quita las tuercas y va a la parte trasera del auto por el repuesto del neumático, pero cuando vuelve no encuentra las tuercas, por lo que no puede poner el repuesto.
Se preocupa y pone cara de desesperación porque se le hace tarde para su cita de negocios. Entonces, después de contarle sus preocupaciones al loco que no ha dejado de mirarlo, se desarrolla esta conversación:
¿Conoce usted algún teléfono que pueda utilizar para llamar a una grúa-remolque o a mi mecánico y avisar a mi cliente que estoy un poco tarde?
Caballero, por qué se preocupa, esto tiene una solución muy sencilla y no toma mucho tiempo.
El señor con mucha curiosidad, pero desconfiado pregunta:
¿Está seguro de eso? ¿Y cuál es la solución?
Muy fácil, quite una tuerca de cada una de los otros neumáticos, se las pone al repuesto y puede conducir sin problemas con tres tuercas en cada neumático, hasta que coloque las tuercas que hagan falta.
Luego de una rápida reflexión el señor dice:
Pero usted tiene toda la razón. Dígame, ¿Por qué esta usted internado en un manicomio siendo tan inteligente?
A lo que el loco muy seguro responde:
Estoy recluido por loco, ¡No por tonto!




Había una vez dos muditos uno que ya estaba aprendiendo hablar le dice al otro:
Mira, ve con este doctor.
El otro le hizo caso y se fue para allá, cuando el mudito entra el doctor le dice:
A usted lo envió su amigo, ¿verdad?
El mudo le dice sí con la cabeza.
El doctor dice ponga su mano aquí en esta maderita. El mudo se le queda viendo y el doctor le dice:
Si quiere hablar ponga su mano ahí.
El mudo le hace caso y pone la mano ahí.
El doctor con un martillo le da en la mano y el mudo grita:
¡Aaaaaaahhhhhhhh!
Y el doctor le dice:
Mañana continuamos con la "b".




Llega un hombre al manicomio y el loquero le advierte que hay un loco asesino que se cree general de la revolución, así que el visitante empieza a buscar al loco, y de repente de la nada sale el loco con un machetote gigantesco y empieza a correr detrás de su victima, entonces el visitante empieza a gritar:
¡Loquero! ¡Loquero!
Y el loco le grita:
¡Pos, aunque me quera lo mato!










Una vez se encontraron tres locos en un desierto. Llevaban varios días de recorrido y no habían encontrado nada para comer y mucho menos para beber. Después de cinco días, los tres locos encontraron un viejo automóvil en medio del desierto, uno de los locos pregunta:
¿Para qué nos puede servir este auto?
El segundo le contesta:
Yo no sé, pero tiene que servir para algo.
El tercero le responde:
Yo me voy a llevar un asiento para sentarme cuando me canse.
El segundo le dice:
Yo me voy a llevar el radiador para tomar agua cuando tenga sed.
El primer loco le dice:
Pues, yo me voy a llevar una puerta.
Y los otros locos le dicen:
¿Una puerta? ¿Y para qué?
A lo que el primer loco le contesta:
¡Para bajar los cristales cuando tenga calor!




Iba entrando un doctor a un manicomio y en el patio observó una fila de locos cerca de un poste, el doctor observó al que iba subiendo que una vez arriba del poste dijo:
"Muy cierto" y se bajó. Luego subió otro y dijo: "Así es" y bajó. Al salir, el doctor volvió a ver una larga fila cerca del poste, y se preguntó que habría al final del poste. A la medianoche cuando los locos dormían, subió al poste para ver por qué todos los locos subían una y otra vez. Al llegar arriba se percató de una nota que decía: "Aquí se terminó el poste".






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