HUMOR

Locos


El doctor le dice a un loco:
Míreme bien a los ojos y, después le pregunta:
¿Así que cuando usted habla escucha voces y no sabe quien le esta hablando?
El loco responde:
Sí, cuando hablo por teléfono.




Se escapan dos locos de una clínica psiquiátrica. En su huida llegan a una estación de tren y suben al tren contentos de su buena suerte; Resulta que aquel tren llevaba una compañía de marina de maniobras y al ver tanto marino le dice uno a otro: Oye loco, esto no es un tren, ¡esto es un barco!. El otro dice: Vamos a tirarnos al agua antes de que zarpe, y se tira. El que está aún en el tren le pregunta: ¿Cómo está el agua?.... y contesta el otro desde el suelo del anden: ¡Tírate por el otro lado que por aquí hay muchas rocas!




En el patio de un manicomio se encontraba un grupo de internos que se reían a intervalos. El director que hacía sus rondas se acerca curioso para ver que era lo que sucedía. Al acercarse, ve que un loco dice un número: ¡Doce!, e inmediatamente el resto del grupo se comienza a reír. Al acabar las carcajadas del grupo, otro de los del grupo dice otro número: ¡Treinta y dos!, obteniendo, nuevamente, el mismo resultado del grupo ahí congregado, que se suelta a carcajadas. El director les pregunta: ¿Qué es lo que está sucediendo?
A lo que uno de sus pacientes le contesta:
Estamos contando chistes.
Aún más curioso, el director comenta:
¡Pero si sólo están diciendo números!
A lo que el mismo paciente le explica:
Lo que pasa es que nos sabemos tantos chistes, que los hemos enumerado para ahorrarnos el tiempo de contarlos.
Ponderando esta explicación, el director decide probar su suerte y dice: A ver, dieciocho.
A lo que no recibe respuesta alguna del grupo, sino un silencio absoluto. Anonadado vuelve a intentar.
Veintidós.
Obteniendo la misma silenciosa reacción. Desesperado comienza a decir números uno tras otro sin lograr sacarle a ninguno de sus internos la menor sonrisa, hasta que por fin les pregunta:
¿Pero qué pasa? ¡Les he contado varios chistes y nadie se ríe!
A lo que uno de los locos le contesta:
¡Lo que pasa es que usted no tiene gracia para contarlos!











En un manicomio se encontraba un enfermero, que iba hacia el jardín de los enfermos, en eso mira a un enfermo que golpeaba a los demás, el enfermero para tranquilizarlo lo agarra y lo empuja pero el enfermo mental cae y se ve más furioso que nunca, el enfermero al mirarlo dice a correr y el enfermo mental lo sigue, el enfermero corría y corría pero no se podía quitar al enfermo mental de encima, por último, después de una hora el enfermero se rinde y dice:
Ya no puedo más, es mejor que me mate ese enfermo porque sino me voy a morir corriendo.
En eso llega el enfermo con poco aire pero al mismo tiempo furioso y decide actuar, se ve que levanta las manos con una gran furia, como a golpear al enfermero y luego las baja bien despacio y lo toca y le dice: ¡Tú la llevas ahora! Y sale corriendo.




Dos locos.
¿Adivina que tengo en la mano?
Un elefante.
No vale, ¡Lo viste!







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