HUMOR

Locos


Iba un inspector caminando por los pasillos de un manicomio, acompañado del director, haciendo la inspección de rutina, cuando por la parte de atrás pasa un interno corriendo a toda prisa, haciendo el ruido de una motocicleta.
El inspector le dice al director:
¿Sería usted tan amable de decirle a ese interno, que no haga eso? ¿Por qué? Le interroga el director, ¿acaso le molesta el ruido?
¡No, me molesta el humo!




En el patio de un manicomio se encontraba un grupo de internos que se reían a intervalos. El director que hacía sus rondas se acerca curioso para ver que era lo que sucedía. Al acercarse, ve que un loco dice un número: ¡Doce!, e inmediatamente el resto del grupo se comienza a reír. Al acabar las carcajadas del grupo, otro de los del grupo dice otro número: ¡Treinta y dos!, obteniendo, nuevamente, el mismo resultado del grupo ahí congregado, que se suelta a carcajadas. El director les pregunta: ¿Qué es lo que está sucediendo?
A lo que uno de sus pacientes le contesta:
Estamos contando chistes.
Aún más curioso, el director comenta:
¡Pero si sólo están diciendo números!
A lo que el mismo paciente le explica:
Lo que pasa es que nos sabemos tantos chistes, que los hemos enumerado para ahorrarnos el tiempo de contarlos.
Ponderando esta explicación, el director decide probar su suerte y dice: A ver, dieciocho.
A lo que no recibe respuesta alguna del grupo, sino un silencio absoluto. Anonadado vuelve a intentar.
Veintidós.
Obteniendo la misma silenciosa reacción. Desesperado comienza a decir números uno tras otro sin lograr sacarle a ninguno de sus internos la menor sonrisa, hasta que por fin les pregunta:
¿Pero qué pasa? ¡Les he contado varios chistes y nadie se ríe!
A lo que uno de los locos le contesta:
¡Lo que pasa es que usted no tiene gracia para contarlos!




Suena el teléfono, un loquito llama al psiquiatra y pregunta:
¿Se encuentra el P, siquiatra?
Lo mismo lo vuelve a preguntar tres veces, entonces la señorita le contesta, mire señor el doctor no está, pero para decir psiquiatra no se pronuncia la P, sólo siquiatra, ¿quién le digo que le llamó?
Dígale que le llamó Edro.











En un manicomio se encontraba un enfermero, que iba hacia el jardín de los enfermos, en eso mira a un enfermo que golpeaba a los demás, el enfermero para tranquilizarlo lo agarra y lo empuja pero el enfermo mental cae y se ve más furioso que nunca, el enfermero al mirarlo dice a correr y el enfermo mental lo sigue, el enfermero corría y corría pero no se podía quitar al enfermo mental de encima, por último, después de una hora el enfermero se rinde y dice:
Ya no puedo más, es mejor que me mate ese enfermo porque sino me voy a morir corriendo.
En eso llega el enfermo con poco aire pero al mismo tiempo furioso y decide actuar, se ve que levanta las manos con una gran furia, como a golpear al enfermero y luego las baja bien despacio y lo toca y le dice: ¡Tú la llevas ahora! Y sale corriendo.




Habían dos locos en un manicomio, uno le dice al otro:
¡Escapemosnos!
Y el otro le contesta:
Okay.
¿Pero cómo nos escapamos para que los guadias no nos vean?
Entonces el otro loco le dice:
Ya sé, disfracemonos de dulces.
Cuando iban saliendo, uno de los guardias les dice:
Oigan, pero ustedes son dementes.
Entonces uno de los locos le dice:
Un momento señor, yo soy de mente, él es de chequelete.







Más chistes de Locos Página principal
© Copyright 2000/2002 Roberto Pascobepop.com.ar
Diseño basado en TEMPLATED