HUMOR

Locos


¿Para quién es esa carta?, le dice el director de un manicomio a un loco que está escribiendo.
Para mí mismo.
Y, ¿qué te pones?
¡Cómo quieres que lo sepa si aún no la he recibido!




Esta era una vez que estaban dos loquitos, y uno le dice al otro: Oye, ¿que tal si nos escapamos de este manicomio?
Al otro día los dos se visten de dulces con papel selofan. Entonces, cuando iban caminando por el patio del manicomio el guardia los ve y les pregunta:
¿A dónde van ustedes dos?
Y uno de ellos le responde:
Solamente andamos caminando por aquí.
El guardia les vuelve a preguntar:
¿Y vestidos de dulces?
Y el otro le responde:
Sí.
El guardia les dice:
Se me hace que usted es "demente".
El loquito le responde:
Sí, yo soy demente, y él es de "chocolete".




En el manicomio, un loco gritaba:
¡Yo soy el enviado de Dios!
Se le acerca otro loco y le dice:
No, ¡Yo soy el enviado de Dios!
Y así, los dos locos discuten.
Entonces, se acerca un tercer loco, y les pregunta:
¿Qué pasa aquí?
Y el primer loco dice:
¡Yo soy el enviado de Dios!
Y el segundo dice:
No, ¡Yo soy el enviado de Dios!
Entonces, el tercer loco dice:
Un momentito, ¡Yo no he enviado a nadie!











Este era un muchacho que pasaba todos los días por un manicomio en una bicicleta, desde la ventana de arriba del manicomio un loco le disparaba con la mano, hasta que el muchacho se hartó.
El día siguiente cuando pasaba por el manicomio, el loco le hacía pum, pum, pum, y el muchacho desde abajo le grita:
¡Pam!
El loco se dejó caer gritando:
¡Yo nunca te tiré a dar!




¿Qué hace un loco golpeando un reloj?
Está matando el tiempo.







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