HUMOR

Locos


En una oportunidad estaban unos locos arrastrándose en el patio del manicomio y había gran euforia entre los locos observadores. En eso, los ve el director del manicomio y le dice a su asistente que fuera a ver que sucedía, el asistente acudió inmediatamente.
Pasó 1 hora, 2 horas y los locos seguían arrastrándose uno por uno y el asistente no regresaba. Al rato llega todo sucio y el director le pregunta:
¿Qué sucede?
Bueno, responde el asistente, es que había un loco que le estaba dando 2000 bolívares al que pasara por debajo de una raya que él había hecho en el piso.
El director dice:
Y usted, ¿Por qué se tardó tanto?
Bueno, es que 2000 bolívares son, ¡2000 bolívares!




En el patio de un manicomio se encontraba un grupo de internos que se reían a intervalos. El director que hacía sus rondas se acerca curioso para ver que era lo que sucedía. Al acercarse, ve que un loco dice un número: ¡Doce!, e inmediatamente el resto del grupo se comienza a reír. Al acabar las carcajadas del grupo, otro de los del grupo dice otro número: ¡Treinta y dos!, obteniendo, nuevamente, el mismo resultado del grupo ahí congregado, que se suelta a carcajadas. El director les pregunta: ¿Qué es lo que está sucediendo?
A lo que uno de sus pacientes le contesta:
Estamos contando chistes.
Aún más curioso, el director comenta:
¡Pero si sólo están diciendo números!
A lo que el mismo paciente le explica:
Lo que pasa es que nos sabemos tantos chistes, que los hemos enumerado para ahorrarnos el tiempo de contarlos.
Ponderando esta explicación, el director decide probar su suerte y dice: A ver, dieciocho.
A lo que no recibe respuesta alguna del grupo, sino un silencio absoluto. Anonadado vuelve a intentar.
Veintidós.
Obteniendo la misma silenciosa reacción. Desesperado comienza a decir números uno tras otro sin lograr sacarle a ninguno de sus internos la menor sonrisa, hasta que por fin les pregunta:
¿Pero qué pasa? ¡Les he contado varios chistes y nadie se ríe!
A lo que uno de los locos le contesta:
¡Lo que pasa es que usted no tiene gracia para contarlos!




Esta un hombre con su auto accidentado frente a un manicomio con la llanta desmontada y lleva ya mucho tiempo pensando como ponerla porque no tiene tuercas para sostenerla.
En el portón del manicomio esta un loco observándolo y este le dice: Sería conveniente que le quitase una tuerca a cada una de las tres llantas para sostener esa, y el hombre responde tienes razón, pero como ¿tu no estas loco? Y este le responde si, estoy aquí por loco no por bruto.











Llega un hombre al manicomio y el loquero le advierte que hay un loco asesino que se cree general de la revolución, así que el visitante empieza a buscar al loco, y de repente de la nada sale el loco con un machetote gigantesco y empieza a correr detrás de su victima, entonces el visitante empieza a gritar:
¡Loquero! ¡Loquero!
Y el loco le grita:
¡Pos, aunque me quera lo mato!




Un doctor llega a visitar un manicomio y en su recorrido ve a uno de los reclusos que está cantando en una plaza, y los demás locos están enfrente a él. Al cabo de una hora el doctor vuelve a pasar y ve al loco que estaba cantando, pero ahora lo hacía de espaldas al público. El doctor le pregunta a uno de los reclusos que por qué el cantante se había volteado, a lo que éste le contesta que ese loco se creía cassette y como acabó el lado A ahora estaba en el B.







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