HUMOR

Matrimonios


Una dama entra a una farmacia y le pide al farmacéutico :
- Por favor, quisiera comprar arsénico.
Dado que el arsénico es muy tóxico y letal, el farmacéutico quiso saber más datos antes de proporcionarle la sustancia.
- ¿Y para qué querría la señora comprar arsénico?
- Para matar a mi marido.
- !Ah, caramba! Lamentablemente para ese fin no puedo vendérselo. La mujer sin decir palabra abre la cartera y saca una fotografía del marido haciendo el amor con la mujer del farmacéutico.
!Mil disculpas!, - dice el farmacéutico
- no sabía que usted tenía receta ....




Mientras desayunan, le dice la mujer al marido en tono de reclamo: ¿Sabes?, anoche, cuando dormías, me estabas insultando.
¿Y quién te ha dicho que dormía?




El marido encuentra a su esposa haciendo el amor con el mendigo y éste le hace el reclamo, llamando la atención por haberle colocado a él la altura de lo más bajo de la sociedad.
Ella aduce tener una explicación:
- Este hombre me pidió el favor si podía dejarle bañar, darle de comer y regalarle un viejo traje que tú ya no usaras y cuando se iba me preguntó: ¿Sra. Usted, puede darme algo más que su esposo ya no use? Y entonces ¡me tocó!.











Un señor llega ante el acomodador de la tribuna principal donde se celebrara el partido final de la copa mundial de fútbol, el acomodador al ver el ticket que le presenta el señor se da cuenta que tiene uno de los dos mejores y más costosos asientos del estadio, lo dirige hasta el asiento, y nota que el otro esta vacío y le dice al señor:
Caramba, la otra persona que posee el otro mejor asiento del estadio, no ha llegado.
Y el señor le contesta:
Ni llegará.
El acomodador le pregunta intrigado:
¿Por qué? ¿Cómo lo sabe usted?
Y el señor le contesta:
Porque ese asiento era de mi esposa, y ella falleció.
El acomodador le comenta:
¿Y por qué usted no le ofreció ese asiento a algún amigo o familiar? Y este le contesta:
Porque todos están en el velorio.




Después del desayuno el esposo dudoso le pregunta a su esposa.
Mi amor, si yo me muero, ¿tú llorarías por mí?
Y ella le responde:
Claro mi amor, si tú sabes que yo lloro por cualquier cosa.







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