HUMOR

Matrimonios


Estaban dos hombres en el cielo y uno le pregunta al otro:
¿Y vos de qué moriste?
Congelado, ¿Y tú?
De la risa.
¿Cómo que de la risa?
Sí, es que yo pensaba que mi esposa me estaba engañando con otro hombre, entonces un día le dije que iba a salir por 2 días, pero cuando me fui, regresé ese mismo día para ver si la atrapaba con el otro hombre. Cuando llegué, busqué por toda la casa y no encontré a ningún hombre. Dándome cuenta del error que había cometido empecé a reír y reír hasta que morí. ¡Bruto, si hubieras buscado en la nevera nos hubiéramos salvado los dos!



Una mujer se muere. Al llegar al cielo, San Pedro no está y se entretiene mirando por las rejas. Allí ve un gran banquete, con todos sus familiares y amigos que murieron ya.
¡Hola, que bien! ¡Hola, estábamos esperándote!
En esto que llega San Pedro y la mujer le pregunta:
Que sitio tan estupendo, ¿Qué tengo que hacer para entrar?
Tienes que deletrear una palabra.
¿Qué palabra?
Amor.
La mujer la deletrea correctamente, y entra.
Al cabo de los meses, San Pedro le pide que le cubra el puesto por unas horas. Estando ella de guardia, llega su marido.
Hombre, ¿Que tal, cómo te ha ido?
Pues bastante bien. Me casé con la maciza de la enfermera que te cuidaba mientras estabas enferma, me tocó la lotería y vendí nuestra casita y me compré una mansión, estaba de vacaciones en el caribe, haciendo ski acuático, y aquí estoy. ¿Qué tengo que hacer para entrar?
Tienes que deletrear una palabra.
¿Cuál?
Checoslovaquia.




La CIA tenía una vacante para un asesino. Estas posiciones altamente clasificadas son duras de llenar, y hay muchas pruebas y verificación de referencias implicadas antes de que usted pueda incluso ser considerado para la posición. Después de evaluar a algunos aspirantes a través de las verificaciones, entrenamientos y pruebas, las opciones se redujeron a 2 hombres y una mujer para la única posición disponible. Llegó el día de la prueba final para definir quién conseguiría el trabajo. Los agentes que administraban la prueba llevaron a uno de los hombres a una puerta grande del metal y le dieron un arma. Debemos confirmar que usted seguirá nuestras instrucciones no importa bajo qué circunstancias, le explicaron. Dentro de este sitio, usted encontrará a su esposa sentada en una silla, tome esta arma y mátele. El hombre con una mirada de asombro le dijo: Usted no puede estar hablando en serio, yo nunca podría matar a mi propia esposa.
Bien, dijo un agente, entonces usted definitivamente no es la persona adecuada para este trabajo. Así que trajeron al segundo hombre a la misma puerta, le entregan el arma y le explican los mismos parámetros de la prueba. El segundo hombre miró algo sobresaltado, pero sin embargo, tomó el arma y entró el cuarto. Todo estuvo en silencio por cerca de 5 minutos, entonces la puerta se abrió. El hombre salió del cuarto con lágrimas en sus ojos y dijo:
Intenté matarla, pero simplemente no pude halar el gatillo. Supongo que no soy el hombre adecuado para el trabajo.
Los agentes contestaron:
No, usted no tiene lo que se necesita para esto. Tome a su esposa y vaya a casa. Ahora sólo les quedaba la mujer. La conducen a la misma puerta y le dan la misma arma.
Como prueba final, debemos estar seguros que usted seguirá las
instrucciones sin importar las circunstancias. Dentro encontrará a su marido sentado en una silla. Tome este arma y mátele.
La mujer tomó el arma y abrió la puerta. Antes incluso de que la puerta se cerrara completamente, los agentes oyeron a la mujer descargar el arma completamente, uno por uno cada tiro disponible en el proveedor. Entonces el mismo infierno se apoderó de aquel cuarto. Se oyeron gritos,
desgarramientos, golpeteo en las paredes. Esto continuó por varios minutos y finalmente todo quedó en silencio. La puerta se abrió lentamente, y allí estaba parada la mujer. Se limpió el sudor de la frente y dijo:
¡No me dijeron que el arma estaba cargada con salvas! ¡Así que tuve que matarlo a golpes con la silla!











Un matrimonio va al medico y tras examinar a la mujer, el medico le dice al marido:
-La verdad es que no me gusta el aspecto de su esposa.
-Ni a mi, pero su padre es rico.




El marido está dejando la casa y la mujer le dice: ahora me dejas después que te he dado los mejores años de mi vida
- y el marido responde -
por eso no quiero imaginarme los peores.







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