"; Los mejores chistes de Profesiones

HUMOR

Profesiones


Un tipo volaba en globo, de pronto se percató que estaba perdido, maniobró y descendió un poco. Divisó a un hombre abajo en la calle, bajó más y le grito:
¡Disculpe! ¿Podría usted ayudarme? Prometí a un amigo que me encontraría con él a las 2:00, tengo media hora de atraso y no sé dónde estoy. Claro que puedo ayudarle, usted se encuentra en un globo de aire caliente, flotando a unos 30 metros encima de esta calle; está entre los 40 y los 42 grados de latitud norte y entre los 58 y los 60 grados de longitud oeste. ¿Es usted ingeniero?
Sí señor, lo soy, ¿Cómo lo supo?
Porque todo lo que usted me ha dicho es técnicamente correcto, pero aún no sé qué hacer con la información que dio, y el hecho es que continúo perdido.
¡Ah! ¿Y usted debe ser un gerente?
En efecto, lo soy, pero, ¿Cómo lo averiguo?
¡Muy fácil! No sabe ni dónde está, ni para dónde va, hizo una promesa que no tiene idea como cumplir y espera que ahora otro le resuelva el problema, de hecho, está exactamente en la misma situación en que se hallaba antes de encontrarnos.
Pero ahora, por algún motivo, resulta que eso es, ¡Culpa mía!




¿Qué significa Trabajo en equipo?
Oportunidad de echarle la culpa a los demás si sale mal




Dos ingenieros iban en un vuelo a Seattle. Uno de ellos se sentó junto a la ventana y el otro en el asiento del medio. Al momento de despegar, un abogado se sentó en el asiento del pasillo, junto a los dos ingenieros. El abogado se quitó los zapatos y se disponía a dormir cuando el ingeniero de la ventana dijo:
Creo que voy a levantarme por una Coca.
No hay problema, yo se la traigo, dijo el abogado.
En cuanto fue por el refresco, uno de los ingenieros tomó uno de los zapatos del abogado y escupió dentro. Cuando volvió con la gaseosa, el otro ingeniero dijo:
Ya se me antojó. Yo también voy a ir por una.
Nuevamente el abogado se levantó gentilmente por otra Coca; en cuanto se fue el otro ingeniero tomó el segundo zapato del abogado y escupió dentro de él. El abogado regresó y todos se sentaron por un buen rato sin hablar en tanto los ingenieros bebían con gusto sus cocas.
Cuando el avión estaba aterrizando, el abogado se puso los zapatos y descubrió lo que había pasado. Entonces se puso muy serio y dijo: ¿Hasta cuando va a seguir esto? ¿Este celo entre nuestras profesiones? ¿Este odio? ¿Esta animosidad? ¿Este escupir en los zapatos y orinar dentro de las Coca-Colas?










Un hacendado se va por negocios a la ciudad por dos semanas, y deja todo al cuidado de su capataz.
Ya sabes, cuida bien todo, no vaya a pasar algo.
No se preocupe patrón, que nada va a suceder.
No sé, es que tú eres bien bruto.
Dos semanas después vuelve el hacendado.
Y, Cholo, ¿Alguna novedad?
No patroncito, nada ha pasado.
¿Estás seguro? Que tú eres medio bruto.
Bueno, ahora que lo dice, sí pasó algo, se murió su gato.
¡Mi gato de angora! ¿Cómo que se murió mi gato?
Se murió de indigestión.
¿Cómo que de indigestión? Si sólo comía atún y caviar.
Es que comió carne de caballo.
¿Qué caballo?
Su caballo pues patrón, es que se murió y había que aprovechar la carne. ¡Bruto! ¿Qué pasó con mi caballo de paseo?
Se murió del esfuerzo.
¿Qué esfuerzo?
Pues de cargar agua.
¡Agua! ¿Para qué?
Para apagar el incendio.
¿Qué incendio?
El de su casa, pues.
¿Mi casa de campo? ¡Qué le hiciste a mi casa!
Nada, se quemó por la vela.
¿Qué vela?
La del velorio de su esposa.
¡Mi esposa infeliz! ¿Qué le pasó?
Se murió de la impresión.
¿Qué impresión?
¡Sí! De la impresión de ver a sus hijos ahogarse.
Y el hacendado le empieza a retar al capataz cuando éste suplicando dice: ¡Ya no más! ¡Ya no más patroncito! De haber sabido que se iba a poner así, no le contaba lo del gato.




El que es capaz de sonreír cuando todo le está saliendo mal, es porque ya tiene pensado a quien echarle la culpa.






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