"; Los mejores chistes de Viejitos

HUMOR

Viejitos


Tres viejos están sentados en un banco tomando el sol.
- Jo, si es que hay que ver lo que es la edad... tengo 70 años, y todos los días a las 7 en punto me levanto con unas ganas horribles de mear. Pero no hay forma, tu, me paso el día entero queriendo mear pero no puedo. - Pues eso no es nada. a mis ochenta años, me levanto a las 8 y lo primero que hago es irme a cagar, pero nada, que no hay manera, oye, y así me paso el día entero.
- Lo mío es peor. Con mis noventa años, yo meo todos los días a las 7 y cago a las ocho; luego, a las nueve, me despierto.




Una anciana le pregunta a un chofer de micro:
¿Cómo se puede llegar más rápido al cementerio?
El chofer le responde:
Póngase debajo de la rueda.




En una reunión familiar los nietos piden a su abuelo que les relate la historia de cuando salvó a su general en su condición de soldado. Éste comienza la historia de la siguiente manera:
Yo estaba de guardia esa noche, cuando me percaté que se acercaba un rinoceronte a la tienda de campaña de mi General, le disparé, le corté una pierna y me la puse en el hombro, luego se repitió la historia, pero esta vez con un jabalí y también me la puse en el hombro. Luego el abuelo con un silencio profundo se queda dormido, los nietos desesperados por el final de la historia despiertan al abuelo de la siguiente manera: Abuelito, termina de contarnos la historia.
A lo que éste pregunta:
¿Qué historia mijitos?
Esa de cuando le tenías las piernas en tus hombros...
Ahhh, exclama el abuelo, después se lo mandé a guardar todito a tu abuela.









Están tres viejitos conversando alrededor de una mesa, en la casa del más viejo de ellos el cual tenía como 90 años, y que tenía muy mal humor. Entonces, los otros dos se ponen a conversar que tenían problemas de arteriosclerosis y muy mala memoria.
Compadre Luis, sabe que el otro día iba a la panadería y de repente aparecí en la farmacia, después me fui a la iglesia y aparecí en la parada del autobús.
Eso no es nada, yo iba al baño y aparecí en el cuarto orinando en la cama, iba a la sala y aparecía en el jardín.
En eso el más viejito, que los está oyendo, empieza a golpear la mesa y a decir:
De qué hablan ustedes viejos, están locos.
Y sigue golpeando la mesa mientras hablaba refunfuñando, y de pronto se para, los otros dos se le quedan mirando y le preguntan:
¿Adónde vas?
Y éste responde:
¡No ves que están tocando la puerta!




Cuando mi abuela tenía 60 años, el médico le recomendó que caminara 3 kilómetros diarios... Ahora tiene 90, pero no sabemos dónde está.





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