HUMOR

Animales


Erase una vez que estaba la familia oso (la de Ricitos de Oro) y pasa al comedor papá oso, y se encuentra que no tiene comida y grita furioso: ¿Quién se comió mi comida?
Y sale el hijo oso, y también se encuentra que no tiene comida y grita furioso:
¿Quién se comió mi comida?
Al oír los gritos mamá oso sale de la cocina enojada y dice:
¡Par de estúpidos, que todavía no la he servido!




Ricardo recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro adulto, con una muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota, así como siempre de muy mal genio.
Ricardo trató desde el primer día de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le ponía música suave y siempre lo trataba con mucho cariño.
Llegó un día en que Ricardo perdió la paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que en un momento de desesperación, Ricardo puso al loro en el congelador.
Por un par de minutos aún pudo escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimiento, hasta que de pronto todo fue silencio. Luego de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente abrió la puerta del congelador. El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo:
Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido me disculpes y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi comportamiento. Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro y estaba a punto de preguntarle qué es lo que lo había hecho cambiar de esa manera, cuando el loro continuó:
Te puedo preguntar, ¿Qué fue lo que hizo el pollo?




Estaban todos los animales de la selva listos para correr en las
olimpiadas de los animales. Cuando empieza la cuenta regresiva para correr:
3, 2, 1, ¡arrancar!
Todos corren, pero a media carrera se fatigan y van quedándose uno a uno. Al final sólo queda la hormiga y el elefante peleando por el primer lugar, cuando de repente se oye un temblor, ¡punnnnnnttt! El elefante había pisado a la hormiga, y todos los habitantes de la selva le empiezan a gritar:
¡Asesino, asesino!
Y el elefante responde:
¡No, sólo le quería meter el pie para que se cayera!











Llega un señor que tenía dificultad para hablar a una tienda de animales, curiosamente empieza a preguntar los precios de algunos.
Disgculpe sgñor, ¿cuánnto cuesta ese pegrrito?
Ese perrito cuenta 220.00 pesos.
¡Que bognito!
Y, ¿cuánnto cuesta ese gatito?
Ah, pues este cuesta 150.00 pesos.
¡Que bognito!
Y, ¿cuánto cuesta ese perico?
Ah pues, ese perico cuesta 2.500.00 pesos.
¿Y pogqué tang caro?
A lo que contesta el perico:
¡Porque hablo mejor que tú!




Era la gran final de la carrera de la selva y compiten el elefante contra la hormiga.
La carrera está muy reñida, y en la última recta la hormiga gana por una cabeza. Pero de repente el elefante pisa a la hormiga y la mata; el resto de los animales molestos con el elefante le preguntan por qué la mató, y este tristemente les contesta:
Yo no la quería matar, yo sólo le quería meter el pie.







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