HUMOR

Otros...


Un señor en su lecho de muerte manda a llamar a sus tres hijos y les dice: Héctor, a tí te dejo los departamentos periféricos. Juan a tí te dejo todos los departamentos de la Constitución. Pedro, a tí te dejo los de la calle Revolución.
En eso un amigo le pregunta:
Oye, yo no sabía que tu papá tenía tantas propiedades.
Y le reponden:
¡Era lechero!




Un ciego está sentado en una esquina pidiendo limosnas. Lo hace con una lata donde hay una moneda la cual tira con precisión al aire recogiéndola con la misma lata. De forma que hace un sonido característico cuando vuelve a caer dentro de la lata.
La limosna al ciego, clank, la limosna al ciego, clank, la limosna al ciego, clank...
Un tipo va pasando frente al ciego y observa como el ciego lanza la moneda y cae a la lata y procede a agarrar la moneda en el aire.
El ciego no se da cuenta y sigue con su procedimiento, pero ahora no hay sonido.
La limosna al ciego, la limosna al ciego, la limosna al ciego...
El ciego asustado exclama:
¡Ya me fregué, ahora ciego y sordo!




Una monja que sube a un taxi y le dice:
Lléveme al monasterio.
El taxista la lleva y cuando están en el monasterio le dice:
Son 50 euros.
Y le dice la monja:
Gracias, que Dios se lo pague.











Manolo consiguió un pequeño trabajo en una obra de teatro en el que tenía que decir:
"Señor conde, eso fue el disparo de una pistola", durante tres meses estuvo practicando esa frase, ya tenía muy cansada a su familia. Cuando llegó el día de la obra, en el momento más esperado sonó un disparo, y Manolo dijo:
¡Qué carajo fue eso!




Un hombre toma un taxi y le dice al taxista:
Calle Castalla número 5, por favor.
El hombre durante el trayecto iba muy atareado consultando una guía turística y para hacerle una pregunta al taxista llama su atención con una palmada en el hombro:
Por favor...
El taxista sobresaltado empieza a dar volantazos para uno y otro lado de la calzada, está a punto de colisionar con un coche que venía en sentido contrario, del volantazo casi embiste a un camión por detrás, se sube a la acera y casi atropella a una mamá que iba con su niño en un carrito, y finalmente se queda empotrado contra el escaparate de un supermercado. Pasado un rato, los dos se reponen del accidente y le dice el taxista al cliente:
No me dé estos sustos, por favor, que casi se me para el corazón. El cliente le contesta:
Perdone, si llego a saber que se iba a asustar tanto no le hubiera tocado el hombro
Y responde el taxista:
Es que es mi primer día, ¿sabe?, y no estoy acostumbrado.
El cliente para quitarle hierro al asunto le pregunta:
¿A qué se dedicaba antes?
Y le contesta el taxista:
Era chofer de una funeraria.







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